RAZONES PARA DECRECER

El planeta está cambiando y eso es una realidad incuestionable. La instauración del modelo de vida capitalista en la mayoría del mundo esta llevándonos a unos niveles de despilfarro sin precedentes en la historia. En las últimas décadas, el crecimiento demográfico se ha acelerado de tal manera que hace tan solo cuarenta años había la mitad de la población actual.

 

Esto no sería un problema si los recursos naturales del planeta no fueran finitos, pero lo son. El ser humano es el único animal que no se adapta al entorno para sobrevivir, sino que transforma el entorno para poder desarrollar su modo de vida. Algunos de los recursos de los que nos hemos ido sirviendo (combustibles fósiles en su mayoría) están llegando a sus más bajos niveles históricos, y aunque se plantea el uso de energías alternativas no contaminantes, su aplicación en la práctica está siendo escasa y lenta, y de momento ninguna de ellas se ha consolidado como la idónea ante el modelo actual de producción.

 

Por si esto fuera poco, el ser humano cuenta con un tercer problema, la crisis económica y social generada entre otras cosas por el deseo de aprovecharse de los combustibles (el petróleo, sobre todo) y que en muchos casos ha generado conflictos devastadores. También en estos últimos año se ha ido legitimando de las más peligosas artimañas de este sistema: la dificultad de acceder a alimentos a un precio justo debido a la especulación financiera con productos de necesidad básica. Así, el modelo actual acentúa cada vez más las diferencias entre los países desarrollados y los subdesarrollados, llevando los límites de producción y consumo a niveles excesivamente altos en el norte y extendiendo el hambre y la pobreza en los países pobres.

 

Ante esta perspectiva aparece la Teoría del decrecimiento, urgente y necesaria para solucionar los grandes problemas que asolan al mundo hoy en día, y que continuarán creciendo a la par que los niveles de producción a no ser que se empiece a decelerar.

contador de visitas