Modelo productivo

Michael Braungart
Michael Braungart

Ya sabemos que, por definición, en la sociedad actual el crecimiento ha dejado de ser un medio para satisfacer necesidades, tranformándose en una finalidad en sí mismo. Como dijo Serge Latouche, “hemos pasado de una sociedad con crecimiento a una sociedad decrecimiento”.

 

Ante este descorazonador panorama, lo que la teoría del decrecimiento propugna es un cambio de actitud radical, sobre todo en lo concerniente a lo económico. Una reestructuración de la economía actual que exigiría, también en palabras de Latouche, ”salir del capitalismo aunque manteniendo el mercado”, con la relocalización productiva consecuente. Todo ello llevaría a un freno de la llamada globalización y supondría también un menor consumo de recursos (reciclaje, reutilización, etc).


Es necesario, por tanto, un replanteamiento de los modelos de producción para llevar a cabo el decrecimiento. Ya en la actualidad y desde hace unos años, existen empresas que han “repensado” su modelo productivo dando a luz nuevas ideas. Algunas de estas ideas se ven reflejadas en el documental 100 por 100 hecho de basura, en el que, más que un replanteamiento de los modelos productivos de las grandes empresas que aparecen en el documental, se asiste a la implantación de un nuevo modelo de gestión de sus desechos industriales. Es decir, dichas empresas quieren dar una imagen externa: la de empresas sostenibles con preocupaciones “medioambientales”, lo que les ha llevado a investigar nuevas formas de gestión de desechos y recursos. Sin embargo, estas empresas son multinacionales (Nike, Ford...) y como tales lo único que buscan es el negocio, el beneficio. No buscan ningún tipo de mejora medioambiental sino, simplemente, ahorrar dinero. Y si además pueden con ello conseguir un poco (o un mucho) de publicidad positiva, mejor que mejor. El beneficio medioambiental es algo coyuntural, un bien colateral. Esto no es decrecimiento. Para hablar de decrecimiento hay que hablar de un replanteamiento mucho más profundo de los modelos productivos, y para ello se ha de dar también un cambio conceptual. Como dice Michael Braungart, el creador del Cradle to Cradle (un sistema biomimético y regenerativo para evitar los desechos que generamos): “la sostenibilidad es lo mínimo a conseguir. No se protege destruyendo un poco menos”.

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