Norte

La teoría del decrecimiento está más presente en el hemisferio Norte por razones obvias y lógicas. Los países desarrollados tienen una alta renta per cápita, es decir, unos elevados ingresos medios por persona por encima de los 10.000 dólares anuales, una industria potente y tecnológicamente avanzada, un alto nivel de vida, que se refleja en el desarrollo de las infraestructuras y en la cantidad y calidad de servicios sanitarios, educativos, culturales, etc; además, una buena parte de la población mantiene un elevado nivel de consumo.

 

Norte y Sur describen dos hemisferios geográficos territorialmente hablando, pero actualmente y en referencia a la teoría del decrecimiento, algunos países del hemisferio sur presentan un altísimo desarrollo, mientras otros del hemisferio norte tienen un desarrollo escaso. Así no se puede generalizar y hacer una división estricta entre Norte y Sur.

 

Los países más desarrollados son principalmente gran parte de los estados europeos, Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

 

Un desarrollo intermedio es el que presentan Rusia, Brasil y ciertos países de Iberoamérica que pasan ahora por la crisis tras décadas de prosperidad; y algunos asiáticos que empiezan a crecer, como Malasia y Singapur.

 

En el extremo opuesto se encuentran los países más pobres del planeta, que se localizan en Asia meridional y oriental (Afganistán y Pakistán), en Centroamérica (Haití) y, sobre todo, en el África subsahariana.

Mapa IDH Muy Alto
Mapa IDH Muy Alto

 

El IDH, Índice de Desarrollo Humano 

 

En las décadas pasadas se utilizaba la renta por habitante para medir su grado de riqueza y desarrollo. Esta variable, sin embargo, no refleja la desigualdad en el reparto de la riqueza. Así, por ejemplo, lugares como Brunei o los estados del Golfo Pérsico ricos en petróleo y poco poblados aparecían siempre con rentas per cápita muy altas cuando, en realidad, la riqueza se acumulaba en unas poquísimas manos y la gran mayoría de la población permanecía en la pobreza.

 

De lo anterior se puede concluirse que para evaluar del desarrollo de un país no basta con considerar solo variables económicas. Un país puede tener una producción y unos ingresos elevados, pero los beneficios pueden no repartirse equitativamente entre la población.

 

Desde hace una veintena de años, aproximadamente, la ONU viene elaborando cada año un informe denominado Indice de Desarrollo Humano, que además de los ingresos medios por habitante contempla varios aspectos sociales para evaluar el nivel de desarrollo de un país, tales como: la alfabetización de la población, acceso a a sanidad, la esperanza vida al nacer, la igualdad entre hombres y mujeres, entre otros. Desde los años ochenta han aumentado en desarrollo bastantes países sobre todos los situados en valores medios del IDH. Por ejemplo, ha habido mejoras significativas en China e India, en los Estados musulmanes mediterráneos, como Túnez, Siria, Egipto y Marruecos y en países de moderna industrialización como Singapur, Corea, Malasia e Indonesia.

El planeta del que formamos parte, la Tierra, no puede sostener nuestro actual nivel y forma de consumo, ni desde el punto de vista del agotamiento de las materias ni, sobre todo, desde el punto de vista de los residuos que generamos. Sin embargo, la responsabilidad delante del exceso de consumo no es igual para el todo el mundo. El nivel de despilfarro de los países llamados del norte aparece como escandaloso delante de las penurias de los llamados países del sur. Pero ni todo el norte es homogéneo (a las desigualdades originadas por las diferencias de clase social hay que añadir las de género, las minorías étnicas,...) ni lo es todo el sur. Sin duda estamos delante de problemas que afectan a toda la humanidad como especie, sin embargo a la hora de analizar el origen de los problemas, sus efectos y las posibles alternativas nos aparecen las diferencias entre norte y sur, las diferencias de clase social, de género, culturales.... Construir una visión global del consumo obliga a combinar todas estas variadas perspectivas.

La división del mundo, en norte y sur es en sí muy discutible: dentro del norte hay un sur y también en el sur hay un norte. Se trata pues de una división más geopolítica que simplemente geográfica. Tampoco hay ni un solo norte ni un solo sur. También habría que insistir en que no son dos realidades autónomas o ya dadas sino que son realidades marcadas por las relaciones de dominación que existen. Algunos autores prefieren utilizar la denominación centro/periferia. Tampoco la complejidad de las relaciones de dominación pueden reducirse en una dicotomía. Así pues, cualquier palabra que utilicemos implica simplificaciones problemáticas. Nosotros como no podemos complejizar tanto el lenguaje que lo inutilicemos hemos optado por una utilización coloquial del término norte/sur. Sin embargo puede ser una interesante actividad pedagógica -por otro lado ya desarrollada en varios manuales de educación para el desarrollo- generar una reflexión sobre los términos Norte/Sur ; centro/periferia; tercer mundo; o sobre otros todavía más cargados de una ideología desarrollista y etnocéntrica como "países desarrollados y `países en vías de desarrollo".

contador de visitas