Sur

La teoría del decrecimiento está ligada al crecimiento imparable de las sociedades del norte, los países de este hemisferio son aquellos que suponen un 20% del planeta pero que han consumido el 85% de los recursos naturales.


El único perjudicado en este caso es el hemisferio sur, que ha sido devastado y utilizado para que las potencias mundiales crezcan sin ningún tipo de límite. Desde hace siglos las comunidades poderosas se han aprovechado de los países del tercer mundo en cuanto a mano de obra, y como se ha dicho anteriormente a recursos.

 

Muchos decrecentistas por tanto creen en la existencia de una deuda del Norte con el Sur. Esta la enfocan hacia diferentes factores:

  1. Económico
  2. Histórico
  3. Social
  4. Cultural
  5. Ecológico

 

La deuda económica es muy evidente, el Sur no tiene un desarrollo, ni el nivel de vida es igual, hay una diferencia enorme de recursos que aportan bienestar.

 

La deuda histórica según los decrecentistas, se produce desde la época del colonialismo y dura hasta ahora “gracias” a diferentes tipos de dominación sobre el Sur, como neocolonialismo y globalización.

 

Socialmente, este crecimiento ilimitado ha causado modificaciones en las condiciones de vida, de salud y de los derechos humanos.

 

La cultura también ha sido modificada por el crecimiento del Norte, los estilos de vida de las comunidades sureñas se han visto influenciados por este.

 

Y en quinto lugar, respecto a la deuda ecológica, se debe decir que el Norte ha ido desarrollándose a costa del Sur, lo cual ha supuesto que las atrocidades que han hecho con el planeta, ahora se vuelvan en contra tanto del Norte como del Sur.

 

Probablemente en el sur no haya que reducir la huella ecológica, ni el PIB, pero sí que habrá que establecer los criterios de una sociedad convivencial por encima de una sociedad mercantil.

 

Según Serge Latouche, y así lo expresa en su libro La apuesta por el Decrecimiento, las 8R que propone como solución para el crecimiento que se desarrolla en el hemisferio Norte, cree que son también adecuadas para la zona Sur incluyendo alguna variante como romper, renovar, reencontrar y reintroducir.

 

La primera acción debería ser romper la dependencia económica y cultural del Sur y el Norte. Después renovar el hilo de la historia interrumpida por la colonización, el desarrollo y la globalización es importante para volver a encontrar y reapropiarse de una identidad cultural propia. Deben convertirse en actores de su propio destino, no dejar que otros los manejen.

 

Otra medida es reintroducir los productos específicos o abandonados y los valores “antieconómicos” ligados a la historia propia forma parte esencial de este programa, así como la recuperación de técnicas y habilidades tradicionales.

 

También una de las “R” corresponderá a la de reivindicación de los pueblos indígenas: restituir o devolver parte de lo robado.

 

Para concluir Latouche dice que no se puede olvidar que la puesta en práctica del decrecimiento debe ser plural y por tanto capaz de encontrar nuevas culturas. Además para poner en marcha estas políticas de decrecimiento, es muy importante tener claro, que esto debe comenzar tanto en el Norte como en el Sur, con una verdadera cura de desintoxicación, porque el crecimiento ha sido, en todas partes, un virus perverso y una droga.

 

Mapa IDH Muy Bajo
Mapa IDH Muy Bajo

Las publicaciones de la OIT de los últimos años muestran la línea que están tomando las desigualdades sociales, al tiempo que los informes sobre desarrollo

humano de la ONU, revelan que actualmente 358 personas concentran en sus manos más recursos y riqueza que el ingreso anual combinado de países donde vive el 45% de la población mundial. El Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU, de 1997, ya mostraba que el progreso desigual ha dado lugar no sólo a disparidades entre las regiones y países, sino también entre pobres y ricos, mujeres y hombres, zonas rurales y urbanas, y entre grupos étnicos. El Informe de 1997 añade además que una cuarta parte de la población mundial sigue sumida en la pobreza severa y que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) declinó en el último año en treinta países más que en ningún año desde que se publicó el informe en 1990. Entre 1987 y 2007, el número de personas cuyo ingreso era inferior a un

dólar diario aumentó en casi 100 millones, llegando a 1.300 millones. En este caso las mujeres son las más perjudicadas, cada día más, la pobreza y la mala salud tienen “rostro de mujer” (como señalara recientemente Ban Ki Moon). El 70% de los 1.200 millones de personas que viven con menos de un dólar al día son mujeres, durante un período de 20 años, el incremento del número de personas pobres en las zonas rurales ha sido un 17% más elevado entre las mujeres que entre los hombres; y entre los 900 millones de analfabetos que hay en el mundo, el número de mujeres duplica al de hombres.

Esto es lo que ocurre en el Sur pero como ya hemos dicho en el Norte también existen desigualdades. El mundo desarrollado según el Informe de Desarrollo Humano de 2008 tiene más de 100 millones de sus habitantes viviendo por debajo de la línea de la pobreza y más de cinco millones de personas carecen de hogar y más de treinta y siete millones están desempleados.

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