La crisis de las personas

En la actualidad somos casi 7 mil millones de habitantes en el planeta tierra. A través de los años la población y el crecimiento demográfico se ha acelerado de manera tal que hace tan solo 40 años había la mitad de la población actual. A pesar de haberse estabilizado el crecimiento, y de que se hayan acercado las tasas de natalidad y mortalidad, el ritmo del 1,29% es muy elevado, ya que al ser un número tan grande de habitantes el crecimiento es exponencial [ver gráfico].

 

La crisis social es algo más que evidente. Medio mundo vive envuelto en revoluciones contra sus propios gobiernos, y este enfado viene en gran medida por el modelo de vida actual, que mantiene a una mayoría -cada vez mayor- al límite de sus posibilidades mientras favorece y legimita a una minoría -cada vez menor-.

 

Los países del Norte envejecen mientras en los países emergentes las poblaciones son cada vez más numerosas y las probabilidades de vivir más años y tener más descendencia aumentan. Unas poblaciones incipientemente envejecidas ven cómo se van quedado desatendidas, a la vez que los sectores más jóvenes de la población, los que están en edad de trabajar y cotizar, ven cada vez más imposibilitadas estas dos capacidades debido a los fuertes recortes sociales derivados de las correspondientes crisis financiero-económicas.

 

Otro de los problemas acuciantes es, como cuenta Amaia Pérez Orozco en Amenaza tormenta: la crisis de los cuidados y la reorganización del sistema económico: "La crisis de los cuidados es un problema socioeconómico de primer orden, que afecta al conjunto de la población y que sólo puede percibirse en toda su magnitud si dejamos de centrar la visión en los mercados y lo monetizado y, en cambio, situamos como categoría analítica básica la sostenibilidad de la vida; es decir, si buscamos comprender 'las formas en que cada sociedad resuelve sus problemas de sostenimiento de la vida humana' (Carrasco, 2001a: 12). La pregunta, por tanto, es cómo se está reorganizando la satisfacción de la necesidad de cuidados en el marco de un sistema que, como argüiremos, no prioriza las necesidades de las personas sino las de los mercados.”

 

El problema más grave es que, dado el alto grado de interrelacción del actual sistema -o, mejor dicho, su alto nivel de dependencia de lo económico-, una vez ha estallado la crisis financiera, han estallado todas las demás en cadena. Esto se debe a que las medidas de los países afectados han ido en detrimento de lo público y, por otro lado, a que, no solo se ha puesto remedio ante los verdaderos causantes de estas crisis, sino que se han reforzado y legitimado 'regulaciones' en la misma dirección -neoliberalistas, que dejan poco espacio a lo social, etc.- 

 

En la actualidad, nos encontramos ante la posibilidad de cambiar de rumbo, decreciendo, porque ya hay argumentos demostrables y constataciones suficientes como para saber que el crecimiento infinito es imposible y, además, genera tensiones que pueden llevar a un colapso permanente.

contador de visitas