Serge Latouche

EL DECRECIMIENTO DE LA OMNIPRESENCIA TÉCNICA

La omnipresencia tecnológica en el mundo contemporáneo deriva en un carácter-máquina del mismo, con un “ascenso de la sociedad técnica y por el ascenso del sistema técnico” [La megamáquina y la destrucción del vínculo social, 1998:1]. Asistimos a un crecimiento ilimitado de las técnicas que permiten la creación de medios cada vez más avanzados y accesibles que permiten, en definitiva, “desposeer a los ciudadanos del dominio de sus propias vidas” así como acrecentar las desigualdades entre el Norte y el Sur [1998:4].

 

Por ello, Latouche apuesta por un decrecimiento de la omnipresencia y la omnipotencia técnica, por el fin de lo que él denomina la “megamáquina”, un modelo u organización social masiva que combina “fuerza militar, eficacia económica, autoridad religiosa, poder político y performance técnica” [Decrecimiento y posdesarrollo, 2003:34] y que, pese a desposeer a los ciudadanos del dominio de sus propias vidas, los empuja al individualismo, a la eliminación de las sociedades e, incluso, del llamado “espacio nacional” que se encargaba de la regulación social [2003:71].

 

Esa globalización de los espacios convierte la megamáquina de Latouche en la máquina universo, en una organización, bajo las premisas de la técnica, a nivel mundial. Una máquina donde el ser humano es el engranaje fabricado socialmente. La inquietud ante esta realidad mundial, ante la megamáquina, viene del “hiato entre el nivel técnico alcanzado y la maquinaria humana que fabrica socialmente a los ciudadanos” [2003:46].

 

Sin embargo, Latouche confía en que los ciudadanos, pese a haber sido ‘creados’ a razón de un molde técnico, sean capaces de cuestionar la concepción y el uso de la misma porque “las contradicciones, la crisis, los grandes riesgos tecnológicos y los desperfectos” de la megamáquina son causa de grandes sufrimientos pero son también ocasiones para tomar conciencia, para el cuestionamiento y el rechazo [2003:77].

 

En la economía del crecimiento, dice Latouche, “la encarnación del progreso depende de su identificación simbólica con la técnica”, por lo que ésta, junto a las otras dos bases imaginarias del consumo –progreso y ciencia- es cuestionada por el decrecimiento de Serge Latouche.

 

La megamáquina, como derivado tecnológico, apuesta por el desarrollo de la técnica porque crea “valores de uso no cuantificados ni cuantificables” [Decrecimiento o barbarie. Entrevista a Serge Latouche. 2009:10]. Lo mismo sucede con el uso que hace ésta de la naturaleza, cuyo valor no cuantificado le permite “no limitar el pillaje de las riquezas naturales” y no oponerse a la destrucción de la misma [2003:64].

 

Así, el decrecimiento aplicado a la omnipresencia de la técnica se hace del todo necesario.

 

 

Referencias:

LATOUCHE, Serge. 2003. Crecimiento y posdesarrollo. El Viejo Topo

LATOUCE, Serge. 1998. La megamáquina y la destrucción del vínculo social

DI DONATO, Mónica. 2009. Decrecimiento o barbarie. Entrevista a Serge Latouche en Revista Papeles, nº107.

EL CÍRCULO DE LAS 8Rs DE SERGE LATOUCHE

A día de hoy, el crecimiento sólo es rentable si su peso y precio recaen sobre la naturaleza, las generaciones futuras, las condiciones de trabajo de los asalariados y, de forma especial, sobre los países del Sur.

 

Todos los regímenes modernos, sean de la condición que sean, son “productivistas”, por ello un cambio radical se alza necesario: la revolución cultural es la alternativa. Así, Serge Latouche propone las 8Rs del decrecimiento:

Revaluar

Vivimos de los viejos valores burgueses: honestidad, transmisión del saber, trabajo bien hecho… Pero, a la hora de la verdad, solo cuenta el dinero y la notoriedad dentro del marco de la “megalomanía individualista, del rechazo de la moral, de la comodidad y el egoísmo”.

Hace falta recuperar a cualquier precio valores como la preocupación por la verdad, el sentido de justicia, la responsabilidad, el respeto por la democracia, el elogio de la diferencia, la solidaridad o la vida del espíritu.

 

Reconceptualizar

El desarrollo sacrifica tanto a la sociedad como a su bienestar en favor de los “empresarios del desarrollo”, las firmas multinacionales, los dirigentes políticos, los tecnócratas y las mafias.

Según Illich y Dunpy, dice Serge Latouche, “la economía, apropiándose de la naturaleza y haciendo de ella una mercancía, transforma la abundancia natural en escasez a través de la creación artificial de la carencia y la necesidad”.

Se trata de hacer un cambio de valores que reconduzcan hacia una mirada diferente sobre la realidad. En este sentido, reconceptualizar la riqueza en relación a la pobreza o la escasez sobre la abundancia.

 

Reestructurar

Significa adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales a los nuevos valores. También apunta a la cuestión de la salida del capitalismo.

 

Redistribuir

Tiene un doble efecto positivo en la reducción del consumo: por un lado, de forma directa, reduciendo el poder y los medios de la “clase consumidora mundial” y, muy particularmente, de la oligarquía de los grandes depredadores; por otro, de mandera indirecta, disminuyendo la invitación al consumo ostentoso.

El Norte ha adquirido una enorme deuda con el Sur que haría falta reembolsar, pero no tanto en concepto de donaciones sino por medio de una disminución de las explotaciones en territorio tercermundista. La impronta ecológica es un buen instrumento para determinar los derechos de explotación de cada cual.

 

Relocalizar

Serge Latouche se refiere con ello a producir localmente, a través de empresas locales, los bienes esenciales para satisfacer las necesidades de la población.

Si bien las ideas tienen que ignorar las fronteras, los movimientos de mercancías y de capitales se tienen que limitar a lo indispensable, se debe recuperar el anclaje territorial.

 

Reducir

Disminuir, en primer lugar, el impacto en la biosfera de nuestra manera de producir y consumir. También las horas de trabajo y el consumo sanitario, especialmente en cuanto a los medicamentos; así como el turismo de masas: el deseo de viajar y el gusto por la aventura están inscritos en el corazón humano, pero la industria ha convertido este deseo en consumo mercantil destructor del medio ambiente.

 

Reciclar

Aprender a reciclar los recursos disponibles y combatir la obsolescencia programada.

 

Reutilizar

 

 

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